La Farsa de los Coches Eléctricos

Actualizado: 13 feb

Este es el punto. Si lo compraste para salvar el planeta, lamento decirte que aún no es del todo efectivo. Si fue para ahorrar en la operación diaria del mismo, tengo que decirte que el éxito de esto dependerá del lugar en donde vivas. Y si al final de cuentas lo compraste porque te gusta la tecnología, pues estas en el punto correcto, ya que estos incluyen "lo último de la avenida". Pantallas táctiles gigantescas, modelos como la Rivian, pueden ser equipados hasta con cocinas, y no dejemos atrás el tan esperado piloto automático.

 

Muchos piensan que los coches eléctricos son eco amigables, pero múltiples estudios confirman que no es así. Estos estudios se basan en que solo estamos transfiriendo la contaminación de un proceso a otro, en este caso lo que se plantea es que transfieres la contaminación del proceso de transportarte todos los días y consumir gasolina al proceso de manufacturar el coche. Los coches que utilizan combustible son más limpios a la hora de la fabricación y aunque es cierto que contaminan todo el tiempo mientras se estén operando, se podría decir que esta contaminación se hace en una concentración baja. Por el contrario, los coches eléctricos son extremadamente contaminantes a la hora de su fabricación y esto es en gran parte por la fabricación de la batería, pero en comparación con la contaminación que producen por su operación diaria podríamos decir que es casi nula porque la energía que consumen se produce en plantas eléctricas altamente eficientes, en comparación con los motores de combustión interna. Por lo que al final de cuentas podemos decir que el resultado del impacto ecológico es igual a 0 o neutral.


En donde nos deja esto

Nos deja con tres problemas para resolver. El primero es el de la fabricación de la batería, debido a los componentes de la misma. La extracción y procesamiento de la materia prima para la fabricación de las baterías produce tanto carbono como el que produciría un coche de gasolina a lo largo de su vida útil, además de que los elementos son escasos y de difícil acceso. Se calcula que alrededor del 33% del costo de un coche eléctrico corresponde a la fabricación de la batería. El segundo es la falta de infraestructura para la utilización de estos. Actualmente se calcula que estos autos solo representan el 2.6% del mercado de vehículos en estados unidos y aun teniendo una participación tan pobre en el mercado ya se está notando que la infraestructura eléctrica para suplir la demanda de electricidad no está a la altura del reto que esto representa.

Solo podemos decir que, en definitiva, no son un total fracaso, y de echo son un paso importantísimo en la dirección correcta. Si podemos resolver el problema de la fabricación de la batería y la infraestructura solo quedaría que la energía que se utilice para cargar estos vehículos sea de fuentes renovables o al menos que no provenga de combustibles fósiles. Una vez estos tres puntos sean resueltos tendremos en nuestras manos la mejor herramienta para combatir la contaminación ambiental desde la invención de la energía solar.

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